Cuando vine a El Salvador, vi a un niño caminando en el medio del tráfico de la calle preguntándole a la gente en los carros si querían que les limpiara sus parabrisas. Pensé que estaba solo, pero su papá estaba en el otro lado de la calle mirándolo. Tenia muletas y casi podía caminar. La mayor parte de los niños dejan de ir a la escuela para poder ayudar a sus padres a pagar las cuentas. He visto muchos niños trabajando y arriesgando sus vidas solamente para ganar unos pocos centavos cada día. Los niños trabajan en cualquier cosa que les gane un par de centavos. Algunos limpian parabrisas en el medio de los caminos, otros trabajan vendiendo fruta afuera de los parques acuáticos o restaurantes. Algunos incluso trabajan en estaciones de servicio llenando tanques de gasolina en los autos. Otros van a diferentes vecindarios vendiendo vegetales y frutas. Yo creo que la educación en este país debería de ser forzada y no solamente una opción. Yo pienso que este país no crece a ser algo mejor porque nos acostumbramos a vivir en pobreza, pero no
deberíamos de hacerlo. Nosotros animamos a los niños a ir a la escuela para que puedan tener un mejor futuro. Los niños son la gente que pueden cambiar a El Salvador y hacerlo un mejor país para todos, no solamente la gente que es rica.