Escribe más. Libérate. Abraza esa chica morena de tu adentro. Sé aquel comodín que todos esperan encontrar. Sé aquella maravilla que llega a los ojos y se entra a la mente hasta que llena el cuerpo. Trágate entera, toma todo tu ser de una vez. De allí, pieza por pieza. Suéltalo. Repite hasta que tu cielo se vea con un poco más de un matiz reconfortante. Acurrúcate bien y entonces amplíate. Cuando abras una puerta, asegúrate que conoces todos los ángulos de la sala donde estás parada. La Mente son las plantas, los árboles, las flores. El Cuerpo el Mundo, los animales y la vida que crecen dentro. Encuentra tu luz de sol y agarra a ese brillo que te da. No lastimes a otros o a ti misma. Haz lo que tienes que hacer, para hacerte feliz. Juega en tu cabello. Aprende algo nuevo de tu cuerpo, de  tu piel. Sonríele a tus pies grandes. Besa cada lunar, cicatriz y mancha de nacimiento en tu cuerpo. Date cuenta en donde estás y respira por un momento. Recuerda como llegaste aquí y cuantas veces regresarás a donde estás ahora. Mira hacia adelante a los lugares en tu futuro. Hay algo refrescante sobre el aire aquí abajo. Mira hacia el cielo y lo que está más allá. Mira al techo e imagina.