Puede la fiebre del oro
¿Soy una tonta que se va a disolver en el río, arrastrada hacia donde éste vaya? ¿Dónde estará mi cuerpo, cuando todo tú ya no estés?
Surgiré del
agua cuando esté muy caliente y le duela
a los granjeros de California tragársela.
¿Enviaste a mi casa amapolas maduras
para tu otra querida? No es tan gracioso,
Yo también lo hice.
Nunca cantas tus canciones,
Pero las he oído, sí, ¡las he oído!
en septiembre
Este poema será
un pequeño secreto, pero
es posible que tú termines descubriéndolo porque
hemos estado
diciéndonos el uno al otro
secretos últimamente.
Empezamos con El Niño, aprendiendo la boca de uno y otro siempre con lluvia
siguiéndonos, buscando conocer nuestras manos mojadas
deslizándose sobre nuestra piel mojada. Después de cuatro meses,
nos secamos con el pasto que abraza el lago Merrit
Y lo familiar se volvió extraño.
En ese camino a casa, estaba demasiado dolida
Y cuando golpeé la estera bienvenida, estabas tú.
Yo no sé qué es el amor, pero creo que es cuando
Tu ausencia se convierte en hendidura.
Y yo estoy todavía en el río, mis
cobijas todavía huelen a ti, el sol está calentando el agua
y yo pienso en arrastrarme
hacia la hierba muerta de California
pero tú tomas mis caderas y me traes
de vuelta, tú dices “mías” y
besas mi espalda. Me derrito en el río,
espero el próximo ciclo de lluvia.