hay una casa donde ella cantaba
llevando un vestido ámbar
descalza
Marvin Gaye en la televisión del cuarto

ella decía
“esos eran los viejos tiempos.”

vertiendo el ron en una sartén con ajo cortado y chiles verdes
su cuerpo se movía con la sensación de las especias
sus dedos escocían con cayena en sus cortadas
pero ella persistía

ella decía
“dame la mantequilla.”

la profundidad de su voz
como cucharas talladas de madera y aceite chisporroteando
sus manos nunca estaban nunca temblorosas
a pesar de que las esquinas de sus ojos hablaran
de tragos trasnochados y calladas visiones

ella cantaba
“I heard it through the grapevine.”

como si ella realmente lo hubiera hecho
imaginando que la banda estaba al frente y en el centro
en su cocina
se volvió un club nocturno
el remolino y la puñalada de las cuerdas dirigiendo la coreografía de sus caderas
de un lado para el otro
mi cabeza se movería con su cuerpo

todo lo que podía hacer en esto momento era mirar
con pasos silenciosos lejos de esta memoria
donde una mujer morena libera su espíritu
por lo que vale una vida de momentos dorados